Biología, Física, Química

Premios Nobel 2017

Esta semana la academia sueca hizo entrega de sus distinguidos premios Nobel. Estos galardones se crearon como última voluntad de Alfred Nobel, ingeniero, químico e inventor sueco. En su último testamento, expresó su deseo de destinar el 94% de su fortuna a la creación de unos premios que reconociesen las contribuciones con “el mayor beneficio a la humanidad”  de las cinco ramas del conocimiento que él consideraba más relevantes: Química, Física, Medicina, Literatura y Paz. Posteriormente, también se incluyó a las Ciencias Económicas.

A muchos de vosotros os resultará extraño la inexistencia del Nobel de Matemáticas, pero no es un error. Cuentan las leyendas urbanas que esto es debido a que la “mujer” de Nobel (el cual jamás estuvo casado), le fue infiel con un matemático. También se dice que su “desprecio” a esta rama era debido a la mala relación que tuvo con Mittag-Leffler, matemático sueco con el que en realidad apenas coincidió. Se cree, básicamente, que la verdadera razón por la que Alfred Nobel no incluyó a las matemáticas como posible rama laureada, fue que no consideró que pudiese aportar beneficios destacables a la humanidad. Este requisito era vital para él, ya que uno de los motivos por los que decidió crear estos premios fue porque se sentía culpable de que algunos de sus descubrimientos se utilizasen contra la humanidad (como la dinamita). Actualmente existe un premio “equivalente” que reconoce el trabajo realizado en este campo: la Medalla Fields.  Se otorga cada cuatro años a matemáticos menores de 40 años. En cada edición pueden premiarse hasta un máximo de 4 personas con 10.000 euros, cantidad que no se acerca a las 8 millones de coronas suecas (852.400 euros)  con las que son premiados anualmente cada nobel.

Nobel de Física:

Este año el Nobel de Física era un secreto a gritos. El premio lo han recibido Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne. Ellos han sido los encargados de confirmar la predicción que realizó Albert Einstein hace unas décadas. Sí, hablamos de las ondas gravitacionales.

En su Teoría de la Relatividad General, Einstein hablaba de que algunos cuerpos supermasivos emitían energía que se propagaba a la velocidad de la luz, deformando el espacio-tiempo. Sin embargo, como la liberación de estas ondas tenían lugar a distancias inimaginables, cuando llegaban a la Tierra era completamente imperceptibles. Hasta que el 14 de septiembre de 2015 algo ocurrió en los detectores de LIGO.

Dentro de esos largos brazos, el láser osciló, a penas se desplazó (Barish explicó, que el “tamaño real de la señal era unas mil veces más pequeña que un protón”) sin embargo el detector lo captó. Por primera vez, sabíamos el sonido que producía la colisión de dos agujeros negros. Y así fue como empezamos a “escuchar” esas pequeñas señales provenientes de nuestro inmenso cosmos. Hasta la fecha, se han detectado un total de cuatro señales.  A continuación os dejamos un vídeo del funcionamiento del detector.

Nobel de Química:

Este año, los galardonados han sido Jacques Dubochet, Joachim Frank y Richard Henderson con el desarrollo de la criomicroscopía electrónica. Esta técnica permite fotografiar y observar con microscopios electrónicos biomoléculas vivas. Con el microscopio electrónico, lo único que se había conseguido observar había sido la materia una vez ya muerta. Esto ocurría porque los microscopios electrónicos funcionan en atmósferas de vacío. Debido a la ausencia de aire, las moléculas se contraían y perdían su estructura natural. Este nuevo método permite observar estas estructuras de forma tridimensional y en su distribución natural.

El procedimiento consiste en diluir las moléculas en agua para luego congelarlas. Así se logra que mantengan su estructura original en el vacío del microscopio electrónico. La criogenización ha de realizarse rápidamente para que el hielo sea “transparente” y los electrones puedan traspasarlo satisfactoriamente.

Esta técnica permite conocer la configuración de estructuras microscroscópicas como los patógenos y así aplicar y crear fármacos para combatirlos.

Nobel de Medicina:

Por último hablaremos de Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, ganadores del Nobel de Medicina por sus descubrimientos de los mecanismos moleculares que regulan el ritmo circadiano.

En 1971, Seymour Benzer, junto a su estudiante Ronald Konopka, alteraron químicamente el genoma de unas moscas del vinagre. Al hacerlo, se percataron que estas mutaciones habían producido una alteración en su ciclo de 24 horas. Estas perturbaciones se asociaron a la mutación de un solo gen.

Los tres estadounidenses han sido galardonados por haber logrado aislar dicho gen. Posteriormente, descubrieron que mediante proteínas se autorregulan cada 24 horas. Así se confirmaba que cada célula poseía un reloj interno que controlaba actividades metabólicas como el sueño, la producción de hormonas o la temperatura corporal. Es por eso que cuando sufrimos un desajuste horario podemos padecer jet lag.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *