Biología, Universos

La vista

Después de estas semanas de parón, volvemos a la actividad con un tema que cuanto menos resulta curioso ya que la gran mayoría de nosotros poseemos este sentido y que sin él lo veríamos todo… mucho más negro. ¿Sabéis ya de qué estamos hablando? Correcto, de la vista.

El sentido de la vista

La vista es uno de los principales sentidos que poseen los seres humanos, al igual que otros muchos animales. A través del ojo, el órgano receptor, podemos interpretar nuestro entorno por medio de los estímulos lumínicos que recibimos.

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Chica de ojos azules. Vía https://pixabay.com/es/

La córnea

La luz llega a nuestros ojos y atraviesa la córnea. Esta parte es la más externa de nuestro ojo. Su función es la de permitir el paso de la luz, así como la de controlar el enfoque ocular. Es en gran parte responsable del correcto enfoque del sistema ocular, además de regular y adaptar la visión según necesitemos una visión cercana o una lejana. Además, junto a la esclerótica, tiene una importante función protectora ya que al ser la capa más externa evita que el polvo, los gérmenes y otras sustancias, penetren al ojo y lo dañen.

Para que la visión sea completamente nítida, es necesario que la córnea sea totalmente transparente. Esto exige la inexistencia de vasos sanguíneos en ella. Entonces, te preguntarás, si una de las funciones esenciales de los vasos sanguíneos es la de transportar el oxígeno, ¿cómo lo recibe la córnea si carece de ellos?. Pues de un método mucho más inmediato, directamente del aire.

El iris

Iris vista
Iris azul-verdoso. Vía https://pixabay.com/es/

Una vez atravesamos estas capas más externas, hallamos el iris, lo que brinda de color a nuestro ojo. El hecho de que tengamos los ojos más claros o de color oscuro depende de la melanina que poseamos. Los más oscuros tienen mayor cantidad, mientras que los azules, grises y verdes, poseen una concentración menor. La melanina, como explicamos en el post sobre quemaduras, es un pigmento que nos protege de los rayos solares. Lo mismo ocurre con los ojos, ¡no te olvides de protegerlos!

Más allá del color,  la función del iris es la de regular, por medio de la pupila (el círculo negro central), la cantidad de luz que pasará al interior del ojo. Esto lo logra por medio de los músculos orbiculares los cuales se contraen cuando nos encontramos en lugares muy luminosos y se relajan en la oscuridad.

El cristalino

Justo detrás de la pupila encontramos el cristalino. Se trata de una estructura completamente transparente, flexible y biconvexa. Al igual que la córnea, no está irrigado por sangre. Su función es esencial para que veamos correctamente. Entre otras cosas, adapta la visión según la distancia del objeto, direcciona correctamente los rayos solares para que los objetos se aprecien nítidamente y sirve como referencia a nuestro cerebro para calcular distancias.

Cristalino vista
Disección del cristalino, se aprecian las dioptrás de aumento. Vía https://images.google.com/

La retina

Ya, al final del ojo, encontramos la retina. Se trata de una fina membrana que se encarga de enviar las imágenes que hemos definido anteriormente a nuestro cerebro. Esto se lleva a cabo por medio del nervio óptico. Tras proyectar la imagen en la retina, esta la transforma en señales electroquímicas que son transportadas al cerebro.

La retina está compuesta por varias capas de neuronas conectadas sinápticamente. En ella también encontramos los conos y los bastones. Como ya hablamos en el post sobre el daltonismo, estas células son fotosensibles y se encargan de que procesemos las imágenes según la cantidad de luz y que estas tengan color.

Neuronas vista
Red neuronal. Vía https://pixabay.com/es/

¿Cómo se forman las imágenes en nuestro cerebro?

Tras pasar la luz y ser percibida por los ojos, la imagen que se genera en la retina está invertida, como ocurre en las cámaras fotográficas antiguas. Entonces ¿por qué no vemos al revés?

Básicamente se debe a que nuestro cerebro es muy listo. Es consciente de este hecho y al interpretar las imágenes les da automáticamente la vuelta. Se adapta.

Entonces la pregunta que nos surge a continuación es… y si nos ponemos unas lentes que invierten la imagen, ¿nuestro cerebro lo detectará?

Para responder debemos remontarnos hasta finales del siglo XIX, donde George Malcolm Stratton se hizo esta misma pregunta. El psicólogo americano ideó unas gafas que lo que hacían era invertir la realidad. Experimentó consigo mismo y descubrió como con el paso de los días su vista se adaptaba hasta ver todo correctamente. De hecho, al poco de una semana, cuando se quitó las gafas, descubrió que veía todo al revés ya que su cerebro se había acostumbrado a no “darle la vuelta a las cosas”.

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Lentes inversas. Vía https://images.google.com/

A principios de este siglo, se reabrieron las investigaciones y se realizaron otros estudios para comprobar la veracidad de lo que detallaba Stratton. Concluyeron que la adaptación no era tan drástica, es decir, al llevar unas lentes que le daban la vuelta a los objetos, el cerebro de los sujetos iba adaptándose poco a poco, pero sin llegar a una asimilación completa. Veían, por decirlo de alguna forma, la mitad al revés y la mitad al derecho. Sin embargo, descubrieron que en algunos objetos vistos a priori al revés, como era el caso de una vela o una taza, cuando se encendía o se echaba café, giraban automáticamente ya que el cerebro asimilaba que verlo al revés iba contranatura.

Problemas oculares

El hecho que hace que te veas obligado a utilizar o no gafas está estrechamente relacionado con la forma y el lugar en la que llega la imagen a tu retina. Pero bueno, es un tema muy interesante que trataremos en futuros posts.

Gafas vista
Problemas de visión. Vía https://pixabay.com/es/