Biología, Universos

El oído

Vicent Van Gogh sin oreja.
Vicent Van Gogh sin oreja. Vía https://images.google.com

Ya estuvimos hablando la semana pasada de uno de los sentidos más relevantes para los seres humanos (como para otros mucho animales) y hemos decidido aprovechar este post para indagar en otro de esos sentidos: el oído.

La mayoría de personas disponen de dos orejas, menos esos pintores locos que van sembrándolas por ahí para dar lugar a ingeniosos grupos de música. Es aquí, en el pabellón auditivo donde comenzará nuestro viaje. Aunque antes de eso, vamos a presentarlo.

Función del oído

La tarea principal de los oídos es la de captar las señales sonoras de nuestro entorno, transmitirlas y transformarlas en impulsos nerviosos que serán interpretados posteriormente en el cerebro. Aparte de esto, también se encarga de mantener nuestro sentido del equilibrio, aunque de ello hablaremos más adelante.

Auriculares.
Auriculares. Vía https://pixabay.com

Puede que te suene eso de que el oído consta de tres partes, el oído externo, el medio y el interno.

Oído externo

Como su nombre indica, se conoce como oído externo a la parte más visible del oído. En él hallamos el pabellón auditivo que es el encargado de captar todos esos sonidos procedentes del exterior. Además, ayuda a que las ondas sonoras lleguen correctamente al conducto auditivo venciendo la diferencia de presión. El aire exterior se encuentra a una menor presión que el interior por lo que hace que las variaciones no sean tan bruscas. Está hecho de cartílago.

Partes del oído
Partes del oído. Vía https://images.google.com

A continuación localizamos el conducto auditivo. Es el pasillo que existe entre el pabellón auditivo y el tímpano. Su función básicamente es la de la transmisión de ondas. En él existen glándulas sebáceas y ceruminosas que se encargan de secretar el denominado cerumen. Esta sustancia protege el tímpano de productos nocivos que puedan estar en suspensión en el aire o que se puedan poner en contacto con nuestro oído.

Finalmente, encontramos el tímpano. Se trata de la membrana que vibra al recibir las ondas sonoras. Su función es similar a la de un amplificador.

Oído medio

Una vez traspasada la fina membrana del tímpano, podemos abrir nuestra maravillosa caja de herramientas para conocer a los tres huesecillos que se hallan a continuación: martillo, yunque y estribo.

Oído medio
Oído medio. Vía https://images.google.com

Se tratan de los huesos más pequeños del cuerpo humano con la escasa longitud de 18 mm. Su función es la de transmitir los movimientos del tímpano al oído interno a través de la ventana oval.

Esta ventana es una membrana que recubre la entrada del oído interno, concretamente la cóclea. Su función es la de transmitir las ondas desde el oído medio al interno. Cuando la ventana oval vibra debido a las ondas transmitidas por el estribo desde el tímpano, se producen grandes cambios de presión sobre el líquido (linfa) que se halla en el interior de la cóclea.

En el oído medio también encontramos la trompa de eustaquio, conectada a la parte posterior del paladar. Su función es la de igualar las presiones entre el medio interno y el externo.

Oído interno

La cóclea, o más conocido como el famoso gasterópodo caracol, es donde las ondas sonoras se transforman en impulsos nerviosos que son enviados al cerebro. Esta información es transformada e interpretada en sonidos que podemos reconocer. En su interior hay una especie de pelillos conectados al nervio auditivo que depende del origen del movimiento en el fluido coclear, hacen que se estimulen unos u otros.

Oído interno
Oído interno. Vía https://images.google.com

Relación entre el oído y el sentido del equilibrio

Principalmente el equilibrio vienen controlado por otros sentidos como es el de la vista, sin embargo, el oído tiene un papel muy relevante, concretamente el oído interno.

Equilibrio.
Equilibrio. Vía https://pixabay.com

Como hemos dicho, en el oído interno existe un líquido formado por linfa que cuando se desplaza estimula unas fibras pilosas. Cuando giramos la cabeza o nos ponemos bocabajo, este líquido se mueve y el cerebro manda señales a los músculos para que compensen estas alteraciones.

En ciertas ocasiones, o tras haber realizado ciertas actividades (montar en una montaña rusa, o dar vueltas en un silla con ruedas o sobre ti mismo, ¿quién no lo ha hecho alguna vez?) te habrás dado cuenta que tras el cese de la actividad, puede que te sientas mareado e incluso pierdas el equilibrio. Esto se debe a que tu líquido sigue moviéndose y mandándole información errónea a tu cerebro.

“Taponamiento” de oídos por cambios de presión.

Como habrás podido ver, la presión que hay en tus oidos es un factor muy relevante para el correcto funcionamiento de los mismos. Por ello, cuando nos exponemos a bruscos cambios de presión podemos sufrir pequeños problemas.

El más conocido y el que seguramente habrás experimentado alguna vez, es el de cambio de presión al subir o bajar de altitud. Ya sea buceando, yendo de la costa a zonas a mayor altura, o subiendo a un avión, te habrás percatado que en ocasiones tus oídos se habrán taponado e incluso dolido. Esto se debe a que la trompa de eustaquio no le da tiempo a abrirse para igualar la presión interna y la externa.

Avión

Se puede evitar realizando la maniobra de Valsalva o de Toynbee según si las presiones que se han de igualar son negativas o positivas.

La primera es para los cambios con presiones negativas. Para realizarla deberás tomar aire e intentar expulsarlo con la boca y la nariz tapadas. Así lograrás aumentar la presión y harás que el tímpano se abombe hacia el exterior de la caja timpánica.

Maniobra Valsalva
Maniobra Valsalva. Vía http://images.google.es

Sin embargo, si necesitas igualar presiones positivas, deberás realizar la maniobra de Tonybee. Consiste en tragar saliva manteniendo la nariz tapada. Con este método conseguirás justo lo contrario al anterior: reducir la presión y que la membrana del tímpano se retraiga hacia dentro.

Maniobra Toynbee
Maniobra Toynbee. Vía http://images.google.es

1 pensamiento sobre “El oído

  1. Queridas Harguel. Me parece digna de mención la divulgación científica que lleváis a cabo. Creo que el trato que le dais a los temas científicos es exquisito y ojalá podáis continuar mucho tiempo, en esta página o en otros foros, con esta labor. Gracias por todo lo que hacéis. Jaime A. Ferrer.

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